Basura para unos, tesoro para otros

Muchos ven en ellos una oportunidad de encontrar ropa moderna y otros objetos a muy buen precio, dejando de lado la filosofía intrínseca a este tipo de prácticas: una clara voluntad ecologista que permite la reducción de residuos domésticos alargando la vida útil de muchos productos.
En Barcelona, un ejemplo de la divulgación de esta filosofía es el Fleamarket, un mercadillo de segunda mano que ha luchado con uñas y dientes para hacerse un huequecito en el barrio del Raval. Desde 2007, Natalia Pérez y su pareja organizan el cada vez más popular Fleamarket, que ha pasado de organizarse en el Espai Jove de l’Eixample a la plaza Blanquerna del Raval, donde por el momento lleva dos ediciones.
El proyecto surgió de una idea entre amigos y como bien afirma Natalia Pérez: “sin nuestra cabezonería, no hubiera sido posible”. Detrás del Fleamarket hay muchas horas de dedicación, insistencia, propuestas y burocracia. “Es un proyecto nuestro, si hubiese sido un trabajo no hubiera puesto tanto empeño y dedicación”.
Bajo el lema “One man’s garbage is another man’s gold”, el Fleamarket ha encontrado este nuevo emplazamiento con la complacencia de vecinos, comerciantes, asociaciones culturales y técnicos del Distrito. “El Fleamarket también ayuda a dinamizar el barrio, estamos al lado de una narco sala y los vecinos se quejan mucho. El mercadillo es una actividad positiva para todos: le da vida al barrio y nosotros nos lo pasamos bien mientras promovemos una actitud ecologista y fomentamos las relaciones entre vecinos y la participación popular”, explica Natalia Pérez, coordinadora del Fleamarket.
Los mercadillos de segunda mano y de intercambio forman parte de las medidas para reducir residuos que lleva a cabo la campaña “Més que nou, 100% vell” (“Mejor que nuevo, 100% viejo”) de la Agencia de Residuos de Cataluña y el Área metropolitana de Barcelona bajo la supervisión de le Generalitat. Otras medidas llevadas a cabo son los talleres, formación y materiales para la reparación de objetos y directorio de tiendas de segunda mano y mercadillos.
La campaña es un punto de apoyo para todas las asociaciones culturales, vecinales y centros cívicos del área metropolitana que favorecen las prácticas ecologistas. Àlex Piñol, técnico en prevención de residuos de la campaña” Millor que nou”, explica: “Desde hace tiempo hay mercadillos de este tipo, pero últimamente han crecido y se han expandido mucho. Uno de los más grandes e importantes es el Mercadillo del Prat de Llobregat, en cuanto a organización y a acogida”. Natalia Pérez del Fleamarket reafirma lo dicho, ya que el Mercadillo del Prat es un punto de referencia para ellos y “un ejemplo a seguir gracias a la implicación del Ayuntamiento del Prat y el Departamento de Medio Ambiente”.
Pero la crisis no solamente favorece la proliferación de los mercadillos de segunda mano, sino que incrementa y populariza también una de las prácticas comerciales más antiguas: el trueque o intercambio. Desde la Xarxa d’intercanvis de Gràcia (Xaingra), se organiza un mercadillo de intercambio trimestral en la plaza de la Virreina del Barrio de Gracia, según explica Clàudia Manyà, vecina del barrio y miembro de la Xarxa de intercanvis: “La única norma es no utilizar dinero”. El mercadillo de intercambio es una iniciativa de la gente del barrio y del Ateneu Rosa de Foc como alternativa al sistema económico capitalista que aparte de reducir residuos, es “una forma de satisfacer nuestras necesidades sin utilizar el dinero”. El intercambio no es únicamente un objeto por otro, es una forma de “volver a confiar en la gente y ayudarnos entre nosotros, reforzando los vínculos entre vecinos”.
La filosofía del intercambio se reafirma en la tasación de los productos que según explica Clàudia no se tasan por su valor monetario, sino por “la pedagogía del intercambio: nosotros otorgamos valor a los objetos en función de las necesidades que tengamos en un determinado momento. Hay gente que intercambia, por ejemplo una empanada hecha en casa, y eso también tiene mucho valor ya que esa persona ha invertido un tiempo en cocinar para nosotros”.
Los vecinos de Gracia han llevado los intercambios a Internet, donde a través de unas listas de correo específicas se reciben y envían propuestas de intercambio, las cuales actualmente cuentan con 850 usuarios inscritos a través de Xaingra.
Practicar el trueque transciende de lo material, ya que existe una red de intercambio de conocimientos (Xarxa d’intercanvi de coneixements de Gràcia, XIC) en la que se ofrecen clases de yoga a cambio de conversación en inglés, donde las personas invierten su tiempo en enseñar y aprender de otras.
Los mercadillos tienen una gran tradición en Europa, tanto en las ciudades como en los pueblos han sido, son y seguirán siendo de gran relevancia. Los mercadillos han sido cuna del regateo, han dado vida a las ciudades y favorecido el comercio y las relaciones sociales. Traen consigo el encanto de los objetos de segunda mano, ya se vendan o se intercambien, y en la sociedad consumista actual son un descanso para nuestros bolsillos y mentes, ayudando al medio ambiente con la reducción de residuos.

