La saharui emprendedora que no quiere aceptar el silencio
Cuando la luz de los primeros rayos del sol visten de salmón las calles de Tinjdad al rebotar contra las pistas de grava, antes de que el día se de cuenta que es de día, antes incluso de que las bicis de cientos de escolares levanten el polvo de las calles, la joven Najed, ya ha iniciado su jornada. Son las 5 y media de la mañana y toca encargarse del hogar.
En Tinjdad, localidad al este de Marruecos, ser mujer no es fácil y ser emprendedora aún menos. Najed lo sabe. Serlo implica demostrarlo cada día. Serlo implica demostrárselo incluso a los que no están dispuestos a que se lo demuestres. Serlo implica levantarse cada día a las 5 y media para que todas las tareas del hogar estén acabadas antes de empezar tu actividad fuera de casa. De no ser así, Najed sería señalada por su comunidad, por su familia y por ella misma. No obstante, ello nunca la ha frenado, como tampoco lo ha hecho el no disponer de ningún día libre.
Najed hace mucho que lo tiene claro. Seguramente ya lo tenía claro cuando tuvo que abandonar por primera vez su provincia para irse a estudiar al otro lado de Marruecos. Cuando cada 2 meses debía regresar a su hogar y ayudar durante 2 meses a su familia, para después regresar de nuevo a la universidad y ponerse al día con los apuntes de sus compañeros. Este pacto familiar sirvió para que su padre, se diera cuenta de cuan importante era para su hija su sueño “el conocimiento que has adquirido no puede quedarse en casa, tienes que salir y compartirlo con los demás”.
El siguiente paso era convencer a un grupo de 4 compañeras con las que había coincidido en la universidad. Demasiados miedos, incertezas, dudas, inseguridades, complejos, opiniones,… Demasiados demasiados. Pero Najet lo tenía claro. Najet no tenía nada que perder, sólo dinero. Por eso no dudó. “Aquí la gente tiene miedo: a fracasar, a perder dinero, al que dirán. A mi lo que me daba miedo era no intentarlo, no luchar por mis sueños” .
Años después Najed dirige su propia guardería desde ya hace 5 años, coordina a un grupo de 6 institutrices , es la responsable de la enseñanza de 50 preescolares y otros muchos centenares han pasado por sus aulas. Gracias a mujeres como Najet, es posible que en un futuro no muy lejano, casos como el suyo en según que zonas, deje de ser un oasis en medio del desierto.


