Hace 10 años... Holanda, primer país en legalizar la eutanasia

Sara Carbó
Parlamento de Holanda
Parlamento de Holanda
Fuente: Noticias de Holanda

El inicio del siglo XXI trajo consigo profundos debates éticos y morales. El mundo, tal y como lo conocíamos hasta entonces, estaba evolucionando y nuestros sistemas políticos tenían que adaptarse a este cambio.

La década del 2000 fue una etapa de importantes cambios legislativos en la mayoría de países, leyes que abrirían el debate ético acerca de la manera que teníamos de entender la vida.

Un abril de 2001 la sociedad holandesa aleccionaba, una vez más, a toda Europa y al mundo entero aprovando la primera ley que legalizaba la eutanasia. Celebramos los 10 años de una ley histórica que hizo temblar los cimientos éticos y morales de toda Europa.

El martes 10 de abril de 2001 el senado de Holanda aprobó el proyecto de la Ley sobre Comprobación de la Terminación de la Vida a Petición Propia y del auxilio al Suicidio, convirtiéndose así en el primer país del mundo que legalizaba la eutanasia. 46 senadores votaron a favor, 28 lo hicieron en contra. Terminaban así cerca de 25 años de debate social para formalizar una práctica que, en ese país, ya se realizaba desde hacía años con cierta aceptación penal.

La Ley establecía 5 requisitos legales para llevar a cabo una muerte asistida:
En primer lugar, tiene que ser el paciente el que la solicite y el médico debe asegurarse de que éste está realmente convencido y es consciente de las implicaciones de su decisión; el paciente debe padecer sufrimientos físicos y psíquicos insoportables; no debe existir otra solución razonable que ponga fin a dicho sufrimiento; el médico debe consultar el caso con otro facultativo; por último, una vez se haya llevado a cabo la muerte asistida el médico debe presentarse ante una comisión regional de control formada por un jurista, un médico y un experto en ética, que valorará si la praxis se ha llevado a cabo con todas las seguridades jurídicas que establece la Ley.

Las reacciones no se hicieron esperar y Europa abrió el debate moral. Mientras el Vaticano y numerosos grupos pro-vida condenaban la votación holandesa, el resto de la sociedad aplaudía el avance de un país que, a pesar de ser cristiano, monárquico y estar especialmente orgulloso de sus tradiciones, se ha convertido en un estado precursor en el debate social de las libertades individuales a golpe de varias leyes históricas, como la de la prostitución, el consumo de marihuana o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En una ocasión el filósofo español Salvador Pániker afirmaba: “La verdadera dignidad humana es la libertad, que cada ser humano sea dueño de su propio destino”. Pániker, que también es Presidente de Honor de la Asociación Derecho a Morir Dignamente de España, aboga por la libertad individual y el derecho a disponer de la propia vida. En España el debate acerca de la eutanasia se ha reabierto en numerosas ocasiones. La historia personal de Ramon Sampedro abrió una importante brecha en la ética social de nuestro país. Años después Alejandro Amenábar recuperaba el caso y la polémica con la película Mar Adentro. A pesar de los intentos a lo largo de estos años los grupos políticos no han llegado nunca a un consenso.

Aunque ha sido un tema recurrente de debate social, nuestro Código Penal no recoje, en ninguno de sus títulos, el concepto de eutanasia. Sí se especifica, en cambio, la cooperación al suicidio: aquellos médicos o familiares que quieran ayudar a un paciente a morir pueden ser procesados por el artículo 143 de nuestro Código Penal y castigados con penas de hasta 10 años de cárcel. Bastante equiparable al homicidio, que en nuestro país se castiga con penas de 10 a 15 años.  Estas penas, lejos de ahuyentar los deseos de centenares de pacientes terminales y en situaciones médicas irreversibles, provocan que, en muchas ocasiones, esta práctica se lleve a cabo en la clandestinidad, sin garantías facultativas y legítimas.

Holanda resolvió esta clandestinidad e inseguridad jurídica aprovando la primera ley a favor de la eutanasia. Desde que la ley entrara en vigor en abril de 2002 son muchas las estadísticas que aseguran que los números de casos de eutanasia que se inscriben en Holanda son inferiores a los que se practican, desde la ilegalidad, en los otros países de la Unión Europea. Un año después de la promulgación de esta ley, Bélgica se sumaba a la propuesta de los Países Bajos y aprobava su propia ley sobre la eutanasia, que regula la muerte asistida a los enfermos solo mediante técnicas médicas.     

Ha pasado una década desde entonces y Holanda y Bélgica siguen siendo los dos únicos países del mundo con una ley expresa acerca de la eutanasia. Otros países, como Suiza o Uruguay, la practican con cierta aceptación penal a pesar de no haber promulgado aún leyes concretas. En España, el debate ético y político acerca de este tema se ha paralizado. Solo después de casos muy concretos de enfermos que deciden quitarse la vida y optan por dar a conocer su historia se vuelven a cuestionar los pros y los contras de una decisión tan polémica. Uno de los últimos fue el de Madeleine Z., una francesa afincada en Alicante que sufría una enfermedad progresivamente paralizante y que en enero de 2007 ingirió unos fármacos que le provocaron la muerte mientras dormía. Madeleine fue acompañada y asistida por dos voluntarios de la asociación Derecho a Morir Dignamente que nunca revelaron su identidad. Antes, escribió una nota exculpatoria. En ella se despedía con un claro mensaje: "Quiero dejar de no vivir. Esto no es vida".

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