El cine que se nos escapa
Especial atención se merecen los trabajos que nos llegan desde Latinoamérica porque además de ser interesantes, tenemos el privilegio de entender la riqueza de su español, sus expresiones, sus diferentes acentos... Matices que se pierden en los países donde deben ser dobladas. Resulta paradójico que muchas de estas películas, que han sido multipremiadas en diferentes festivales, pasen sin pena ni gloria por nuestra cartelera.
'Los colores de la montaña' ha sido probablemente una de las mejores cintas del año. Dirigida por el colombiano Carlos César Arbeláez, cuenta la historia de un niño que vive en una pequeña aldea colombiana llamada La Pradera y sueña con ser portero de fútbol. Su padre le regala un balón pero mientras está jugando con sus dos mejores amigos un accidente hace que la pelota termine en un campo de minas. A pesar del peligro los muchachos tratan de recuperarla. Este el leit motiv que utiliza el director para mostrar, desde la mirada de un niño, la complicada situación política y social que lleva años enquistada en Colombia. El mérito radica en que no necesita ni una sola escena de violencia para transmitir la angustia de un pueblo que teme tanto a los paramilitares como a la guerrilla. En definitiva, una magnífica película, con diálogos entrañables que no caen en la ñoñería ni en la lágrima fácil y que deja poso en el espectador. Y eso es lo importante, que siga viva aún cuando ya has salido del cine.
Más contenida es 'Las acacias', ópera prima del argentino Pablo Giorgelli. Hasta el momento ha conseguido más de una decena de premios en diferentes festivales, entre los que destacan la Caméra d’Or en Cannes y el Premio a la Mejor Película Latinoamericana en el Festival de cine de San Sebastián. La sinopsis se resume en una línea: un camionero recibe el encargo de llevar a una mujer y a su bebé de Asunción del Paraguay a Buenos Aires. Una road movie en la que los silencios y el paisaje tienen más peso que los diálogos, 1.500 Km que sirven para que los personajes evolucionen y que hubiese sido redonda y mucho más coherente sin ese final edulcorado.
El término independiente no implica necesariamente que una película sea sesuda o compleja, eso pasa con 'Medianeras', una cinta fresca y sencilla que con un poco de marketing hubiese calado en la generación Smart Phone. Dirigida por Gustavo Taretto, esta producción hispano-argentina, es una comedia que habla de la incomunicación en una gran ciudad como es Buenos Aires.
Martín y Mariana viven en la misma manzana pero la urbe les impide coincidir, uno sube al autobús y el otro baja, uno camina por una acera y el otro por la acera de enfrente… Si bien la historia decae por momentos y abusa de los tópicos, está realizada de un modo original con planos divertidos, que dicen más que algunos diálogos y con un acertado uso de la infografía. Atención al personaje de Mariana, interpretado magistralmente por Pilar López de Ayala con un perfecto acento porteño.
También merece la pena destacar 'El hombre de al lado' dirigida por los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat. Aunque con dos años de retraso, el pasado mes de julio se estrenó en España esta cinta que narra el conflicto entre dos vecinos. Por un lado, está Leonardo que es un diseñador prestigioso y altivo que vive en una maravillosa casa (que además es la única construcción que el genial arquitecto suizo Le Corbusier hizo en Latinoamérica). Y en el edificio de enfrente está Víctor, un vendedor de coches de segunda mano, vulgar y deslenguado. El problema comienza cuando Víctor decide hacer una ventana para que le entren unos “rayitos de sol”. El ruido de la obra y el hecho que desde esa ventana pueda verse parte de la casa y por ende de la intimidad de Leonardo, es el desencadenante de la disputa. Los dos actores, Daniel Aráoz y Rafael Spregelburd defienden de un modo espectacular los diálogos brillantes, irónicos y cínicos que construyen un guión perfectamente desarrollado que culmina con un sorprendente y perfecto final.
Y dentro de todo el entramado de la distribución también hay que hablar de esas películas que nunca llegan, que no encuentran una sala donde exhibirse y que, lamentablemente, es como si nunca hubiesen existido. Es el caso de tres trabajos cinematográficos, que a pesar de haber sido reconocidos en diferentes festivales, no han encontrado a nadie que haya apostado por su estreno en España. 'Alamar', con una veintena de premios, dirigida por el mexicano Pedro González Rubio, cuenta como los padres de Natan, un niño de 5 años, deciden separarse, pero antes de que el pequeño se vaya a vivir con su madre a Italia, realiza junto a su padre un viaje hacia el arrecife de coral de Banco Chinchorro. 'Alamar' es un perfecto ejercicio de estilo, pura poesía cinematográfica. 'Cuchillo de Palo' es un documental de producción española dirigido por la uruguaya Renate Costa que aborda una historia personal en la que intenta descubrir cómo fue la vida y la extraña muerte de su tío Rodolfo, del que nadie en su familia habla, probablemente porque durante la dictadura de Stroessner fue detenido y torturado por su condición de homosexual. Y por último, 'Agnus dei, cordero de Dios', un documental de la mexicana Alejandra Sánchez que indaga en el tema de la pederastia dentro de la iglesia católica en México.


